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“Malestar” por Gustavo Andrés Valdés Acero

9 May

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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Poesía de ciencia ficción.

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Malestar
Gustavo Andrés Valdés Acero

La alarma del traje me ha despertado,
he vomitado dentro, se acaba el oxígeno
Mi nave yace enterrada de cabeza
No sé si son dos soles o dos lunas
o…

“Malestar” por Gustavo Andrés Valdés Acero

"Malestar" por Gustavo Andrés Valdés Acero

9 May

Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Poesía de ciencia ficción.

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Malestar

Gustavo Andrés Valdés Acero


La alarma del traje me ha despertado,15 Malestar

he vomitado dentro, se acaba el oxígeno

Mi nave yace enterrada de cabeza

No sé si son dos soles o dos lunas

o los ojos de una criatura inmensa

los astros que me iluminan

Fueron unos hermosos ojos color

explosión de galaxia, los que me disuadieron

de tomar ese primer güisqui

Después vino otro, y otro…

No importa

Soy malo con el güisqui,

malo con las mujeres

No tengo amigos, ni familiares,

ni conocidos. Mi robot asistente

estará hecho pedazos

Nadie en el sector, ni en la galaxia,

ni en todo el universo conocido,

daría un peso por mi

Lo único que me impele a seguir,

lo único que en este momento me inquieta

y obsesiona. Lo que me desalienta más

que el hecho de que se agotan cada segundo

las reservas de mi existencia

Es no saber qué planeta es este,

no tener un nombre que anexar

a mi bitácora.

 

 


Gustavo Andrés Valdés AceroSoy egresado de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, durante la carrera realicé colaboraciones en poesía y relato a las revistas, Contestarte (con los poemas Nada poética y Efecto Marea), Capital Letter (Con el cuento Separación y el poema Algún día las mujeres me dejarán algo más que sus cabellos), La Ventana (con lo poemas Desplazados y Sano) y más recientemente en la revista online Cronopio (Edición 59 con el relato Historias con gato). El próximo año inicio la Maestría en Escrituras Creativas, también en la Nacional.


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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016

Dicarquismo O Si La Razón Fuera Gobierno”. Reseña – Juan David Hernández N.

18 Abr

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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Libros de ciencia ficción.

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Dicarquismo O Si La Razón Fuera Gobierno.  Reseña.
Juan David Hernández N.

1
En 1951, tres años después del Bogotazo, se publica en Colombia Dicarquismo o si la Razón Fuera Gobierno del…

Dicarquismo O Si La Razón Fuera Gobierno”. Reseña – Juan David Hernández N.

Dicarquismo O Si La Razón Fuera Gobierno". Reseña – Juan David Hernández N.

18 Abr

Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Libros de ciencia ficción.

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Dicarquismo O Si La Razón Fuera Gobierno.  Reseña.

Juan David Hernández N.


1

12 dicarquismoEn 1951, tres años después del Bogotazo, se publica en Colombia Dicarquismo o si la Razón Fuera Gobierno del médico y ensayista Roberto Restrepo. La novela es relatada por un curioso narrador, quizá analista político, donde nos cuenta un viaje que realizó por varias semanas a un país llamado Dicarquia para tomar notas sobre el sistema político mediante el cual está dirigido el país, siendo Dicarquía uno de los mayores ejemplos a nivel mundial en cuanto a sistemas políticos. El doctor Restrepo dice en el prólogo “No es Dicarquia una isla. Es un país extenso, en el corazón de un continente, limítrofe con naciones de distinta índole y civilización, de las que hubiera podido recibir un acopio mayor de vicios que de virtudes.” El visitante es guiado por Darmavi, ciudadano dicarqués, que a pesar de su corta edad fue partícipe como joven rebelde al lado de otros apóstoles que buscaban hacer una revolución en su país para lograr un cambio político utilizando solamente las armas de la razón y la pulcritud de sus ambiciones, convirtiendo a Dicarquia en ejemplo de nación de entre todas las naciones en cuanto a su organización política. Hijo de un prestigioso político, motivo por el cual Darmavi no tiene ningún tipo de vienes ni de riqueza, pues en Dicarquia cuando alguien decide tomar como profesión la política debe dejar de lado todos sus bienes y riquezas con el fin de no manchar su campaña con este tipo de corruptores como lo es el dinero. Mientras el narrador conoce Dicarquia al lado de Darmavi, se va dando cuenta de las innumerables bondades que trae ser ciudadano de ese país. Dice el dicarqués a su visitante mientras lo recibe “De nadie se desconfía acá, porque si quien entra es hombre de bien nos enseñará a serlo, y si no lo es aprenderá a vivir como la razón manda.” (Pág. 17) Y esto es porque en Dicarquia se gobierna con la razón y gobernar con la razón, como nos lo demostrará el Doctor Restrepo, es quizá el mayor bien para los hombres.

El narrador queda sorprendido ante tal organización, ante la manera en cómo están organizados las tres ramas del poder público, ante la manera en cómo se concibe la democracia, ante la manera en cómo por medio de la educación se pretende evitar la delincuencia, ante la manera en cómo hay igualdad de castigos para los ciudadanos sin importar el poderío político o social que éstos tengan, ante el sistema penal, ante el sistema organizacional de toda la sociedad dicarqueza. La sorpresa no es exagerada, pues el modelo político en aquel país es de una ejemplaridad que más bien parece el establecimiento de algún tipo de contrato social pero sin soberano ni nada que perturbe la libertad ni la felicidad de los ciudadanos. Dicarquía puede ser perfectamente esa imagen narcisista de la cual todos y cada uno nos podemos enamorar, esa imagen que deseamos pero donde su belleza no está más que alterada por la magnificencia del escritor, pues al visitante remontarse a su realidad, a ser el paralelo con aquel país, se da cuenta que el suyo no es el paraíso como el de la imagen, no es como es Dicarquia.

Antes de la revolución, cuenta Darmavi, en Dicarquia todo era fruto de la ignorancia, la hipocresía, la mala fe y las intrigas bajas. Todo el dinamismo, toda la actividad del Estado y del individuo con relación a ideas de gobierno se basaban en las explosiones pasionales de hombres impulsivos y secretarios a quienes se debe el nombre de políticos, que por las calles y veredas explotaban la ajena credulidad y sembraban el odio entre hermanos. Tenían la audacia por guía, el cinismo por escudero, la hipocresía por señora, y por compañera de acción la fantasía. Pero luego de la reacción de los jóvenes rebeldes ante tan sucia manera de gobernar y de concebir el estado, vino el cambio, la transformación a un país donde reina la tranquilidad y en donde la única aspiración ciudadana es el trabajo que ayude a engrandecer la patria. Solo por mencionar algunos aspectos diré que en Dicarquia solo hay una fiesta patria, un día de fiesta nacional, y no referente a alguna victoria del pasado sino referente al día en el cual se paga el único impuesto del país, todos salen orgullosamente a celebrar por las calles portando un escudo rojo que los identifica como aquel que ya cumplió con el deber de pagar el impuesto, y aquel que no lo tenga será objeto de vergüenza. Se considera el ocio como la génesis de los demás delitos; a diferencia de los otros países donde los ciudadanos esperan todo del Estado, en Dicarquia el Estado brinda los medios para que el individuo pueda por sí mismo alcanzar sus aspiraciones pero gracias a su propio trabajo. Y así, son muchos los aspectos que encontramos en Dicarquia o si la razón fuera gobierno, como anhelo a alcanzar para el gobierno de nuestro propio país.

Al momento de pensar la manera en cómo comenzar a escribir de forma adecuada una correcta y completa presentación de la novela, me encuentro que primero debo ubicarla dentro de algún de los sub-géneros literarios de la novela. Dicarquismo o si la razón fuera gobierno, goza de ser utópica en la medida en que cumple con las tres funciones vitales de toda utopía2:

  1. Denuncia. El utopismo debe criticar al mundo real, debe hacer tomar conciencia de los acontecimientos políticos sucedidos en el momento. Esto lo logra R. Restrepo casi que a lo largo de toda su obra criticando el gobierno colombiano de aquel entonces, es más, no solo critica sino que crea otro: el gobierno de Dicarquia, mediante el cual hace tomar conciencia a sus lectores de las condiciones políticas del momento, del papel que debe jugar un verdadero gobierno y los gobernantes de un país, de las funciones de todas y cada una de las personas como ciudadanos de un Estado.

  2. Análisis. Este segundo punto se vincula fuertemente al primero, pues para poder generar una crítica política o de gobierno, se hace necesario que quien la realice (en este caso Restrepo) haya hecho un análisis de las condiciones políticas y de las deficiencias públicas en las que se encuentre el país. Análisis del cual el Doctor Restrepo no estaba desvinculado, pues para entonces ya llevaba diversos libros publicados en los cuales se encuentran La Revolución de las Ratas y ¿Degenera la raza? En los cuales podemos encontrar esa fuerte crítica a la política y al modo de gobierno del momento.

  3. Incentivo. Un utopismo, además de resaltar las limitaciones de una sociedad, también debe –dice Estrella López- mostrar otras formas y modos de vida. La forma de vida en Dicarquia, es la otra cara de la moneda que muestra el autor para poder plasmar la realidad y las miserias políticas que vive a diario.

 

Luego de haber fundamentado Dicarquismo o si la razón fuera gobierno en las tres funciones de todo utopismo, por mi parte agrego una cuarta función, o mejor, pongo dos elementos que deben convivir a la par en toda utopía con el fin de darle fuerza a la novela como utópica. Libertad y felicidad. Fueron estos dos elementos los que me permitieron, en gran medida, identificar la obra como una utopía y no como una distopía, pues en esta última se sacrifica la libertad individual de las personas con el fin de obtener una felicidad en general; 1984, por poner un ejemplo, es una obra donde se ve claramente el elemento constante de las prohibiciones para los ciudadanos: solo pronuncia estas palabras, no pienses en esto, no hagas esto, no tengas sexo, etc. Por su parte, en la obra de Restrepo tanto la felicidad como la libertad individual van de la mano, los ciudadanos deben cumplir con el deber fundamental de pagar un solo impuesto anual, el pago del mismo impuesto les llena de orgullo a todos y cada uno de ellos, no se les prohíbe decir alguna cosa que, aunque afecte al gobierno, sea verdadera, pues la verdad también debe primar en Dicarquia. Son también libres de elegir la religión que esté acorde con sus convicciones, la prensa es libre de divulgar cualquier información, siempre y cuando ésta sea verídica, el político revierte su papel al de nuestros gobiernos actuales, etc.

En el capítulo XV de la obra, luego de que ambos personajes sostienen un diálogo acerca de la eutanasia y la pena capital argumentando los motivos por los cuales son permisibles en Dicarquia, pasan al tema de la prostitución donde Darmavi dice al respecto: “En Dicarquia no se tolera la prostitución, o en otras palabras, las relaciones sexuales fuera del matrimonio son delito.” (Pág. 69) Esta parte de la obra, aunque nimia, es a mi parecer lo que refleja la parte mínima en alto grado de lo que tiene de distópica, aunque bien puede ser utópica para otros, como los conservadores, por ejemplo. Entiendo acá el término de distopía como una deformación negativa de la realidad, casi que una pesadilla, o como otros prefieren llamarla, una utopía negativa. Para mal de muchos de nosotros en Dicarquia se han abolido los prostíbulos y para tener sexo se hará necesario casarnos. Más adelante continúa Darmavi diciendo “El amor libre genera un alto porcentaje de los delitos” (Pág. 69) pues bueno, me encanta en amor libre y esperemos que ésta parte se quede solo en eso, en una utopía negativa, de lo contrario estaré condenado.

El último punto que trataré será el penúltimo capítulo, pues éste me parece que se aleja de la totalidad de la obra pero que deja ver de manera muy clara el pensamiento filosófico-político del Doctor Restrepo. Allí se habla de las relaciones exteriores de Dicarquia con otros países, de la eliminación de los cónsules y los diplomáticos pero también se habla de la paz y la guerra. Es evidente la paz interna en Dicarquia gracias a que goza de un excelente gobierno de la mano de unos buenos ciudadanos, también hay paz externa pero paz impuesta por Dicarquia, y es una paz impuesta no por medio del dialogo sino por medio de la fuerza bruta y del ejército. Así como en Dicarquia hay paz, también debe haber guerra, guerra externa para imponer la paz, guerra que permite la invasión de otros pueblos y países “Los pueblos débiles –dice Darmavi–, que no pueden resistir la lucha y sobrevivir a ella, son una antítesis biológica. Solo merecen la existencia los organismos fuertes…” (Pág. 184) Restrepo entiende que el estado de naturaleza del hombre es un estado de guerra, y es un estado de guerra porque la guerra conlleva poder, toma el estado de naturaleza hobbesiano y lo divulga por medio de Darmavi:

Un solo concepto ha levantado al hombre: el poder, con su aliado inseparable, la lucha. Y quien dice poder dirá Dios, supremo poder temerario de todos los pueblos; dirá religión, su síntesis, y dirá guerra. Pueblos sin religión y sin guerra no han tenido artes ni historia ni podrán tenerlas.3(Pág. 188)

Al momento de abordar una obra, cual quiera que sea, la abordamos porque tiene alguna vigencia para nosotros, alguna vigencia para la época actual, no en vano se sigue estudiando a los antiguos. Ésta obra en especial fue publicada por la editorial Zapata. Don Arturo zapata, dice Carlos Enrique Ruiz, fue un hombre de espíritu liberal, espíritu que a mi parecer confluía con el del Doctor Restrepo, espíritu de crítica fuerte y contundente que goza aún de relevancia para nuestra época, para nuestro gobierno. No creo más propicia respuesta a la vigencia actual de ésta obra que el poema de Eduardo Galeano titulado Utopía.

Ella está en el horizonte. 
Me acerco dos pasos, 
ella se aleja dos pasos más. 
Camino diez pasos 
y el horizonte se corre 
diez pasos más allá. 
Por mucho que yo camine 
nunca la voy a alcanzar. 
¿Para qué sirve la utopía? 
Sirve para eso: 
para caminar.

1 Roberto L. Restreto, Dicarquismo o si la Razón Fuera Gobierno. Casa y Talleres Gráficos Arturo Zapata, Segunda edición. Manizales, Colombia 1951

2Éstas tres funciones son propuestas por Estrella López en su artículo Distopía: otro final de la Utopía

3 Roberto L. Restreto, Dicarquismo o si la Razón Fuera Gobierno. Casa y Talleres Gráficos Arturo Zapata, Segunda edición. Manizales, Colombia 1951

 


Juan David Hernández N. Estudiante del pregrado de Filosofía y Letras de la Universidad de Caladas. Participante como estudiante desde Agosto del 2013 a la fecha, en el semillero EL ORNNITORRINCO vinculado al grupo de investigación de la Universidad de Caldas TÁNTALO, el cual se encuentra dirigido por el profesor Pablo R. Arango. Ha participado activamente en la producción del programa de radio La balsa de la medusa, programa Dirigido por Pablo R. Arando y realizado por estudiantes de filosofía de la Universidad de caldas, algunos de los programas en los que ha participado Juan David se pueden oír en los siguientes vínculos: i) una entrevista a la escritora colombiana Piedad Bonett: http://www.lapenultimaverdad.com/radio/108; ii) un programa sobre Julio Cortázar http://www.lapenultimaverdad.com/radio/67 También escribió un artículo sobre la figura de Salvador Dalí, que fue publicado en la página web del proyecto Laboratorio de comunicaciones de la Universidad de Caldas, el cual puede leerse en el siguiente vínculo: http://www.lapenultimaverdad.com/articulo/55

Actualmente hace parte de la dirección y realización del programa de radio Los Argonautas, los cuales pueden escucharse en el siguiente vínculo http://www.lapenultimaverdad.com/argonautas


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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016

Reseña: “Arrúllame Ramona” por David Pérez Marulanda

7 Mar

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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Reseñas.

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Reseña: Arrúllame Ramona
David Pérez Marulanda

Arrúllame Ramona
Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño
Senderos Editores
Bogotá
2014
“Arrúllame Ramona” es un cuento a cuatro manos de los escritores colombia…

Reseña: “Arrúllame Ramona” por David Pérez Marulanda

Reseña: "Arrúllame Ramona" por David Pérez Marulanda

7 Mar

Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Reseñas.

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Reseña: Arrúllame Ramona

David Pérez Marulanda


Arrúllame Ramona

Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño

Senderos Editores

Bogotá

2014

09 arrullame-ramonaArrúllame Ramona” es un cuento a cuatro manos de los escritores colombianos Andrés Felipe Escovar y Luis Cermeño. Aunque en esta ocasión hablamos de una edición por separado, el relato hace parte de una antología de cuentos de los mismos autores titulada Tríptico de verano y un chupacabras, el cual, según su página web, se encuentra aún sin publicar al momento de escribir esta reseña. Escovar y Cermeño, además de escribir literatura, también editan y redactan contenidos en el blog de ciencia ficción MilInviernos.com y son editores de Editorial Milinviernos. Los cuentos de Escovar pueden encontrarse principalmente en publicaciones digitales, entre las que contamos Axxón (“Crónica de las caricias” – Axxón 268, diciembre de 2015; “Abuela” – Axxón 235, octubre de 2012) y el libro de cuentos Tríptico de verano y una mirla, escrito en conjunto con Luis Cermeño y Julián Andrés Marsella ( el libro se puede descargar gratuitamente desde la página de su editorial). De la misma forma, Cermeño cuenta con gran variedad de cuentos publicados en revistas en español, como Revista Pŕoxima (Argentina) y Cosmocápsula (Colombia)

La narración sigue la historia de Jim Denski, eminente hombre de ciencia paraguayo, venido a menos después de perder el respeto de la comunidad científica y ganar las burlas de los colegas como resultado de los recurrentes fracasos en sus inventos. En su infortunio, Denski decide arriesgarse por una nueva creación que le devolverá tanto la buena reputación en su campo como la compañía femenina, pues su esposa se había suicidado años atrás, tal vez en un arranque del gran odio que sentía hacia el inventor. El protagonista sigue un procedimiento similar a aquel realizado por el Doctor Frankenstein de Mary Shelley, y trae a la vida un robot femenino con corazón de terciopelo para que sea su nueva esposa. El nombre de esta pareja mecánica: Ramona. El conflicto surge cuando aquella mujer artificial resulta tener una personalidad completamente distinta de lo esperado, encarnando un posmodernismo radical que la distancia de su creador, dejando a Denski en una batalla constante para ganar su amor.

Desde el inicio mismo de la historia se nota en “Arrúllame Ramona” un fuerte estilo surrealista que mezcla y, en cierta forma se burla, de las convenciones del steampunk, el cyberpunk y las ucronías, sin dejar de ser un grandioso relato de ciencia ficción. El lenguaje es a la vez elaborado y cotidiano, el humor, oscuro y retorcido, inevitablemente saca gustosas sonrisas malévolas al lector. Vemos en un mismo escenario a Albert Einstein, Thomas Alba Edison y Nicola Tesla, descritos de formas totalmente distintas a las convencionales. La ironía, la sexualidad y la crítica son la constante y el lector, que ha iniciado con una inyección de narrativa particular pero energizante, se mantiene en una actitud de hiperactividad hasta la última palabra.

Otro elemento que resalta de la narración es su hipertextualidad, pues bulle con referencias a textos y aplicaciones web que existen en la vida real, cuyo acceso por parte del lector contribuirá a expandir la experiencia de lectura, tornando una pieza de ficción en interactiva y experimental.

Esta muestra del trabajo de Cermeño y Escovar es una más para desmontar la idea de que en Colombia no se escribe ciencia ficción, o que se escribe poca, pues en los últimos años se ha visto un pulular de autores colombianos y latinoamericanos del género con una calidad altísima en su prosa entre los cuales, los creadores de “Arrúllame Ramona”, se encuentran en el grupo que hace la punta de la lanza.


David Pérez Marulanda. Editor de Revista Cosmocápsula.


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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016

“Crisálida” por Johan Stiven González Vivas

15 Feb

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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Cuento de ciencia ficción.

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Crisálida
Johan Stiven González Vivas

Cuando la vio entrar pudo percibir en su rostro un frágil velo de melancolía. Sus manos inquietas jugaban con el collar de estrella marina que le h…

“Crisálida” por Johan Stiven González Vivas

"Crisálida" por Johan Stiven González Vivas

15 Feb

Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Cuento de ciencia ficción.

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Crisálida

Johan Stiven González Vivas


cuento de ciencia ficción crisálidaCuando la vio entrar pudo percibir en su rostro un frágil velo de melancolía. Sus manos inquietas jugaban con el collar de estrella marina que le había regalado la primera noche que pisaron una playa terrícola. Los plateados rayos del plenilunio se deslizaban como una lluvia luminiscente a través de la buhardilla de la torre y bañaban sus facciones cefalópodas y purpúreas que siempre le habían parecido tan bellas.

¿Qué te dijeron? —preguntó él.

Ella, que tenía la vista fija en las tablas del suelo, levantó el rostro y entonces ambas miradas chocaron dulcemente entre sí. Una sonrisa se esbozó en los labios de la chica.

Dijeron que o nos entregábamos voluntariamente o nos asesinaban.

¿Y qué respondiste?

Les dije que nos permitieran pasar una última noche juntos.

Xark le devolvió la sonrisa. Se ve tan linda bajo la luz de la luna, pensó. Echó un vistazo por la buhardilla. No hacía tanto viento como la noche anterior y esta vez el lienzo celeste estaba desprovisto de espesas nubes de tal modo que uno podía contemplar el millar de lentejuelas brillantes que engalanaban el firmamento. El joven dejó que sus pensamientos se perdieran un instante en aquel mar de estrellas.

Káradell levantó la vista y lo halló contemplando el cielo con nostalgia. Suspiró. Pensó lo mucho que lo quería. Pensó en las bonitas noches que habían pasado juntos. Los paseos sobre el mar en la Aero-goleta. La cena de grupkims en el frondoso corazón de la alameda. Las canciones en saturnexum antiguo que él le escribía y tocaba con el violín de hidroneón. Suspiró. ¡Cuánto lo quería! Pensó en lo que acababa de decirle, su mente dio un vuelco hacia atrás… Una multitud de rostros chisporroteando saña. Miríadas de manos trémulas cargando hoces de picos metálicos que esperaban mancharse con sangre. Un centenar de teas latiendo frente a la torre como corazones de fuego. Ella permanecía allí parada bajo el cielo estrellado; bajo las miradas pletóricas de espanto y desdén. La joven volteó a mirar hacia la buhardilla.

Tengo un último deseo: nos entregaremos a la salida del sol.

La multitud protestó. Improperios de rechazo se elevaron de entre la turba armada. El alcalde y las autoridades tuvieron que intervenir para calmar a las personas. Cuando todos se sumieron en mutismo, el alcalde tomó palabra:

Muy bien, pero al amanecer tendrán que salir por las buenas o por las malas, estaremos montando guardia por si se les ocurre escapar.

Ella asintió con la cabeza y después desapareció por el pórtico de la inmensa torre. Su mente voló nuevamente al presente. Encontró a Xark mirándola fijamente con ese aire de enamorado.

Habrá que aprovechar nuestra última noche —dijo él.

Ella se acercó al sillón y usó el pecho de Xark como una almohada, Los finos y delicados tentáculos azules se le ensortijaban desde su sombrero de seta. Xark acarició suavemente con su gran mano de tres dedos aquella simulación de cabello. Luego bordeó su cintura con dos de sus cuádruples brazos, mientras con los otros dos palpaba su rostro. La tocaba como si ella fuese de seda, como si ella fuese un delicado violín de hidroneón. La faz de la joven se volvió diáfana como el cristal llenándose de pequeños puntitos amarillos y luminosos. Era la manera como su especie se ruborizaba. Káradell se apretó aún más contra el pecho, ya casi fundiéndose en un abrazo.

Guardaron silencio. Allá en lo alto del firmamento, el broche plateado derramaba sus rayos lunares sobre las dos formas extrañas. La tenue vibración de un beso aureoló el cuarto con la calidez de una hoguera. Las tres falanges de Xark entrelazadas a la manito palmeada de Káradell. Las ternezas cual cristalinas palomas revoloteando de un cuerpo a otro. Abrió sus puertas el ritual del amor y a ambos les pareció que el tiempo había perdido sus pies y que a su alrededor empezaba a crecer el paraíso. Avanzó la noche.

Rayos de sol salpicaron el horizonte, la aurora estaba despuntando. La horda bélica ingresó rauda por el pórtico de la torre. Miríadas de manos portando hoces de picos metálicos, jiferos y rastrillos, escopetas y teas que flagraban como corazones de fuego. Pero al llegar a la buhardilla no hallaron más que un inmenso y extraño capullo.

Es una crisálida —replicó de pronto uno de los hombres.

¡Destrúyanla! —ordenó el alcalde con saña.

Algunos dieron pasos indecisos y levantaron con cautela el arsenal, no fuera que las monstruosas criaturas se despertaran con enojo. La crisálida emitió un crujido y comenzó a vibrar, resquebrajándose. Todos dieron un paso atrás llenos de espanto.

Una vez se hubo roto la crisálida, surgió de ella, no dos figuras torvas como la multitud había supuesto, sino un ser venusto y alado que no era del todo hombre ni del todo mujer.

Un ángel —dijo un viejo con voz trémula.

Aquella criatura celestial batió sus alas y en cuestión de un parpadeo, salió volando por la inmensa ventana de la torre. La muchedumbre bajó su arsenal. Un manto de silencio, confusión y asombro cubrió la habitación. De repente todos comenzaron a abandonar la torre en pequeños grupos hasta que al final quedó el alcalde sólo, preguntándose si aquellos dos monstruos se habían transformado en un único ser hermoso, o si siempre habían sido un único ser hermoso y los dos monstruos que existían eran los ojos humanos que veían malicia donde solo existe luz.

 


Johan Stiven González Vivas. Nací el 12 de junio de 1991 en Bogotá. Estudié mi bachillerato en un colegio militar hasta culminar mi grado 11 y posteriormente ingresar a la Corporación Educativa Indoamericana para estudiar un técnico en despacho de aeronaves. Los porvenires de los años me hicieron estudiar otra carrera que me sirvió de sustento laboral y en la cual me desempeño actualmente. Soy auxiliar de imprenta. Es en esta faena, donde se ha venido acrecentando la pasión que llevo desde mis épocas infantes: el amor a los libros. Dedico casi por entero mi tiempo libre a escribir y a leer, soñando alcanzar algún día las cumbres del éxito literario, haciendo de mi pasatiempo un estilo de vida. Las obras de los genios Cortázar, Borges, Bécker, Herman Hesse, Oscar Wilde, Ray Bradbury, H. Cristian Andersen, Whalt Whitman, Leon de Greiff y los inmortales Khalil Gibrán y Ruben Darío han sido la fuente de mis inspiraciones y el eco que me influencia a seguir sus huellas.


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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016

“A imagen y semejanza”, por Antonio Mora Vélez | La Bruma

14 Feb

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La revista argentina La Bruma publica el cuento de ciencia ficción “A imagen y semejanza” del escritor colombiano Antonio Mora Vélez.

Leer el cuento: “A imagen y semejanza”, por Antonio Mora Vélez | La Bruma | La realidad difuminada

“A imagen y semejanza”, por Antonio Mora Vélez | La Bruma

“A imagen y semejanza”, por Antonio Mora Vélez | La Bruma

14 Feb

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